Case study: Estrategia de comunicación · Reposicionamiento de marca
El reto
1950 no es una empresa de reformas convencional, sino un estudio de transformación de espacios. Sin embargo, su comunicación se percibía como puramente funcional y técnica, asociada a la construcción y la obra, cuando su verdadero valor estaba en la curaduría de espacios y estilos de vida.
El desafío consistía en dejar de vender reformas para empezar a vender el deseo de habitar.
El insight
El público premium no busca materiales ni metros cuadrados, busca identidad.
Un garaje vacío, una oficina gris o una vivienda sin carácter no son solo estructuras, son lienzos con potencial emocional.
El cliente necesitaba ver la transformación, no solo el resultado final, entendiendo cómo un espacio frío e inerte puede convertirse en un refugio cálido, vivido y con criterio estético.
La idea
Reposicionar la marca desde una narrativa de obra hacia una narrativa de lifestyle y diseño, donde el foco no está en lo que se construye, sino en cómo se vive.
El espacio deja de ser un contenedor y pasa a ser una experiencia.
La ejecución
Se diseñó una estrategia de comunicación basada en tres pilares:
Redefinición del objeto
Se pasó de hablar de metros cuadrados a hablar de recuperación de alma. Cualquier espacio, desde un garaje industrial hasta una vivienda sin gracia, se aborda bajo la misma premisa: convertirlo en un lugar donde realmente apetezca estar.
Narrativa visual ASMR
Se desarrolló una línea de contenidos basada en el ritmo y el contraste radical. El objetivo era provocar alivio visual, mostrando cómo el caos, la suciedad y el vacío se transforman en orden, luz y calidez en pocos segundos.
Curaduría sobre obra
El foco se desplazó del proceso constructivo a la atmósfera final. La cámara se detiene en cómo incide la luz sobre una mesa de cristal, en la textura de una alfombra o en la sensación de un hogar ya habitado.
El vídeo actúa como pieza central de esta estrategia, estructurado en tres momentos claros:
• El vacío: la realidad cruda de un espacio sin propósito
• El ritmo: la transformación acelerada, con suelos que aparecen y techos que se cierran
• El alma: un salón listo para ser vivido, donde el diseño mid-century, en coherencia con el nombre de la marca, invita a quedarse
El resultado
Una marca reposicionada que deja de comunicarse como una empresa de reformas para presentarse como un estudio de transformación y estilo de vida.
El proyecto demuestra cómo una estrategia de narrativa visual bien definida puede cambiar la percepción de una marca, conectando con un público premium desde la emoción, el diseño y la experiencia de habitar.
