Case study
Este experimento parte de una idea sencilla: comprobar hasta qué punto era posible trasladar una secuencia muy concreta sin tener que adaptarla a lo que el modelo devolvía.
Se definieron previamente los planos, los movimientos de cámara y las transiciones emocionales del personaje, buscando coherencia entre escalas y acciones.
Sobre esa base se trabajó con Kling 3, utilizando el multi-shot como herramienta de continuidad más que como encadenado de planos. La intención era que cada imagen respondiera a una construcción previa.
Se plantearon cambios de escala muy marcados, desde un macro extremo hasta primer plano, junto con una evolución de acting que llevaba al personaje de la contención a la ruptura emocional.
El resultado es una pieza desarrollada en pocas horas que permite empezar a trabajar desde una lógica más cercana a la dirección que a la generación.
